viernes, 15 de julio de 2011
♥-3
Me encantaba tener 3 años, cuando solo existía la felicidad y cuando mi mayor preocupación era que al final del día me pusieran una cara feliz en la esquina de mi mini libreta. Antes, podía coger a los niños de la mano, jugar con ellos, abrazarles y no significaba nada, creía que todo eso sería así toda mi vida, por lo que yo siempre deseaba con todas mi fuerzas "ser una niña grande". Ahora que soy grande daría lo que fuera por volver a mi dulce infancia, a mi mundo de color rosa. Y es que cuando eres "una niña grande" te das cuenta de que para conseguir algo tienes que currartelo, que no puedes coger a tu amigo de la mano y decirle "te quiero" porque ya es sería una nueva pareja en la pandilla. Cuando era chica no sufría por nada, y menos por alguien, ahora que crecí me he dado cuenta de que duele mas un rechazo que partirte un hueso, pero tras un rechazo, y otro, y otro más, al final te acostumbras.
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